La Quisquillosa
Chiringuito-restaurante — Diseño y desarrollo web 2026
Punto de partida
La Quisquillosa abre a pie de playa, en Torre de Benagalbón. En la cocina, doce años de oficio —Dani García, Casa Pepa— y una idea innegociable: producto de lonja y mano libre. La web tenía que sonar igual que la casa: cercana sin folclore, exigente sin pose.
Dirección
La dirección —editorial mediterráneo— cierra la paleta en cuatro colores: crema, tinta, musgo y tierra. Una serif con carácter para el display, una sans neutra para el cuerpo y una mono para los datos. Movimiento con GSAP y Lenis: reveals por palabra, parallax contenido y una firma WebGL que quema la página al salir.
Lo que se construyó
La home no abre con un slider: abre con una frase. "Producto de Málaga, mano libre" se monta palabra a palabra, con la foto enmascarada en degradados y un parallax que respira. El tono queda fijado antes del primer scroll.

Ocho platos con nombre y origen, maquetados como una revista: serif para el plato, mono para el dato. En táctil, la carta se arrastra con scroll-snap; en escritorio respira en una rejilla de cuatro columnas.

Una línea de tiempo vertical que se rellena con el scroll: qué se cocina, quién está detrás y lo que no es. Cada bloque activa su nodo, revela su imagen con una cortina y deja el texto entrar en cascada.

Español, inglés, alemán, francés, italiano y chino, servidos en estático con hreflang y schema.org de restaurante. Paleta verificada AA, Lighthouse 100 en escritorio y la atmósfera del lugar en una rejilla asimétrica.

Resultado
Una web que cabe en cuatro colores y carga en medio segundo: Lighthouse 100, accesible AA y seis idiomas servidos en estático. El manifiesto se lee, la carta se antoja y la reserva queda a un toque de WhatsApp.